Casos de disfunción eréctil
Un caso de disfunción eréctil psicológica
El paciente
Russell es un hombre saludable de 43 años de edad. Ha estado felizmente casado durante 17 años.
En sus propias palabras
Supuse que estaba pasando por algún tipo de crisis de la mediana edad y, aunque estoy felizmente casado, a veces tenía problemas para conseguir una erección. Me preocupaba que pudiera ser que ella no me pareciera tan atractiva físicamente como antes.
Por supuesto, todavía la amo intensamente. Sé que no tengo problemas de erección per se, porque todavía tengo buenas erecciones la mayoría de las mañanas y cuando estoy solo.
Nuestra estrategia de tratamiento
Russell tiene un problema llamado disfunción eréctil psicógena. Puede conseguir buenas erecciones solo, pero no con su esposa. Hay muchas razones para este problema, como culpa, estrés, inseguridad y tensión en la relación.
Nosotros medimos el flujo sanguíneo a través del pene de Russell mediante estudios de ecografía de Doppler y lo encontramos dentro de los límites normales. Le prescribimos un tratamiento para asegurar que tuviera una erección cada vez que hacía el amor, independientemente de su estado de ánimo.
Resultados
Pudo superar el nerviosismo y la tensión cuando hacía el amor, porque tenía la certeza de que no fallaría. No mucho después, Russell había recuperado su confianza y había superado su miedo al fracaso. Empezó a disfrutar una vez más los encuentros amorosos y pudo dejar de usar el tratamiento que le prescribimos.
Un caso de disfunción eréctil física
El paciente
George es un diabético de 68 años de edad. Fue un fumador empedernido, pero dejó el hábito hace años. Trabajaba como agente de bienes raíces y se vio obligado a retirarse hace 10 años debido al inmenso estrés de su trabajo.
En sus propias palabras
Me retiré poco después de mi primer ataque al corazón. Mi médico me lo aconsejó, me dijo que me retiraba o no llegaría a los sesenta. También tengo colesterol alto y presión alta, para lo que tomo medicamentos. El tema es que yo realmente me siento joven. Desde que me he retirado, me he puesto activo de nuevo. Ahora juego al tenis en el club tres veces por semana y mi esposa y yo nadamos casi todas las mañanas, en la playa si hace calor o en la piscina cubierta local. Realmente disfruto de la vida, pero hace 10 años que tuve mi última erección.
Probé con Viagra®, aunque mi propio médico me lo desaconsejó. Estaba desesperado, supongo, y estaba preparado para probar cualquier cosa. Mirando hacia atrás, desearía haber sabido todos los efectos secundarios que tiene el Viagra®, sobre todo en una persona con tantos problemas médicos como yo. Bien, el Viagra® tuvo efecto las primeras veces que lo usé, pero ahora, incluso usando la dosis más fuerte, no funciona. Me preocupaban los efectos que podría tener cualquier nuevo tratamiento sobre mis problemas de salud existentes. Aplacé hacer una cita durante varios meses. Ahora desearía haberlo hecho antes.
Nuestra estrategia de tratamiento
Examinamos a George y medimos el flujo sanguíneo a través de su pene mediante estudios de ecografía Doppler y lo encontramos por debajo de los límites normales. También hicimos estudios de biotesiometría para ver si había algún deterioro nervioso debido a su diabetes. Afortunadamente, no lo había.
Le explicamos los resultados a George y le recomendamos tratarlo usando una combinación de vasodilatadores de acción local. Estos medicamentos son muy seguros, incluso en personas con tantos problemas médicos como George. Le administramos una dosis de prueba del medicamento en la clínica para asegurarnos de que los resultados coincidieran con las expectativas de un resultado positivo.
Resultados
George ahora puede lograr erecciones regularmente y la mayor parte del tiempo puede hacerlo sin usar los medicamentos que le prescribimos.